Es frecuente suponer que el "pensamiento" es algo abstracto, alejado de la realidad cotidiana, desvinculado de los quehaceres y preocupaciones de la gente. Consecuentemente, también se supone que un "pensador" es un personaje extraño, fuera de lo común, que pasa largas horas ensimismado, en silencio, "pensando". Tal vez esto sea así en ciertos casos, como el de algunos matemáticos, o especialistas en física atómica, pero nada de esto es válido en el caso de Silo, seudónimo de Mario Luis Rodríguez Cobos.

Silo escribe para un destinatario preciso aunque plural: la gente común. Su empeño es dar respuesta a las preguntas que angustian (desde la finitud, el sentido de la vida, la libertad o la organización social hasta la dignidad en el trabajo cotidiano) y proponer la transformación del mundo y de uno mismo. "¿Por qué necesitaría el ser humano transformar el mundo y transformarse a sí mismo?", se pregunta Silo y se responde: "...por la situación de finitud y carencia temporoespacial en que se halla y que registra como dolor físico y sufrimiento mental".

"...humanizar es salir de la objetivación para afirmar la intencionalidad de todo ser humano y el primado del futuro sobre la situación actual. Es la representación de un futuro posible y mejor lo que permite la modificación del presente y lo que posibilita toda revolución y todo cambio. Por consiguiente, no basta con la presión de condiciones oprimentes para que se ponga en marcha el cambio, sino que es necesario advertir que tal cambio es posible y depende de la acción humana. Esta lucha no es entre fuerzas mecánicas, no es un reflejo natural; es una lucha entre intenciones humanas. Y esto es precisamente lo que nos permite hablar de opresores y oprimidos, de justos e injustos, de héroes y cobardes. Es lo único que permite practicar con sentido la solidaridad social y el compromiso con la liberación de los discriminados sean éstos mayorías o minorías."

Su exposición, escrita u oral, es siempre clara y concisa. En algunos casos, como en su primera manifestación pública en la cordillera de Los Andes, ha usado el recurso del cuento ilustrativo, la alusión y la metáfora sencilla; en otros, su canal expresivo ha sido la prosa poética; en algunos cuentos se ha revelado como un conocedor de los secretos del oficio; en otros, donde el objetivo era hacer comprensible un mito, ha realizado una exégesis reveladora de sus conocimientos enciclopédicos y tampoco ha desdeñado el ensayo.

Su manera de escribir revela su generosidad pero también su amor a la humanidad. Ser comprendido y comunicarse con la gente sencilla, es una de sus metas. Un ejemplo es el tono coloquial y sentido de estos párrafos que son parte de una alocución improvisada en Bogotá: "Yo creo que en todos nosotros hay algo muy grande. Pero parece que para quedar bien tenemos que decidir que somos insignificantes. No somos insignificantes."

"En todo pobrecito que está en las peores condiciones, que no sabe leer ni escribir, que está sumergido en la pobreza, que está desterrado de la sociedad; en todo pobrecito que encuentren en la calle, hay algo muy grande. Y cuando ese pobrecito sufre es algo muy grande que clama al cielo".
Para facilitar el conocimiento directo de sus principales ideas, nos abstenemos de hacer mayores comentarios y transcribimos algunos de sus conceptos.

 

El punto de partida

El siloismo parte del hecho irrefutable de la existencia. "Nuestra concepción no se inicia admitiendo generalidades, sino estudiando lo particular de la vida humana; lo particular de la existencia; lo particular del registro personal del pensar, el sentir y el actuar. Esta postura inicial la hace incompatible con todo sistema que arranque desde la idea, desde la materia, desde el inconsciente, desde la voluntad, etcétera. Porque cualquier verdad que se pretenda enunciar acerca del hombre, acerca de la sociedad, acerca de la historia, debe partir de preguntas en torno al sujeto que las hace; de otro modo hablando del hombre nos olvidamos de él y lo reemplazamos o postergamos como si lo quisiéramos dejar de lado porque las profundidades nos inquietan, porque su debilidad cotidiana y su muerte nos arrojan en brazos del absurdo".

 

El ser humano

Silo denuncia y rechaza la concepción zoológica del ser humano, que difunde la tesis de la pasividad de la conciencia, que promovió las dialécticas de razas o de clases y ahora habla de "leyes económicas naturales que autorregulan toda la actividad social".

"...afirmamos la actividad de su conciencia transformadora del mundo, de acuerdo a su intención." 
Finalmente, se refiere al hombre como el "ser histórico cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza".

La nota distintiva de lo humano, en el pensamiento siloísta, es la intencionalidad (el tender hacia, el dirigirse a) un concepto que está ligado claramente al futuro, como se ha explicado anteriormente. Intencionar es ir hacia el futuro. En ese tiempo que no está en ninguna parte se encuentra la imagen de la sociedad ideal.

"... no creemos que (los seres humanos) sean una convulsión sin significado, una "pasión inútil", un intento que concluirá en la disolución del absurdo. Pensamos que la acción válida es aquella que termina en otros y en dirección a su libertad. Tampoco creemos que el destino de la humanidad esté fijado por causas anteriores que invalidarían todo posible esfuerzo, sino por la intención que haciéndose cada vez más consciente en los pueblos, se abre paso en dirección a una nación humana universal."

 

Ideología y acción.

Silo ha postulado los principios de una doctrina que tiene al ser humano como valor y preocupación central: el Nuevo Humanismo. Es un conjunto de ideas que constituye una visión del mundo actual y de aquel al cual se aspira, es una concepción del hombre, una explicación de la historia, una interpretación de la realidad. "... Nosotros reivindicamos el valor transformador de la ideología, entendiendo por ésta un sistema de pensamiento coherente que dé dirección y meta a la acción.", ha explicado él mismo. "... Reclamo para este tipo de trabajo la calificación de ideológico.", ha dicho sin ambages.

 

Los fundamentos de la acción.

"... estos escritos –ha dicho en una entrevista periodística- permiten construir una teoría de la acción. Permiten hacer un desarrollo, más o menos amplio, sobre la acción humana y justificarla en distintos campos."

El ser humano no desarrolla su vida como una respuesta refleja a las demandas de su naturaleza y del mundo social, no es pasivo frente a los acontecimientos. Contrariamente, las personas actuamos para modificar la sociedad donde vivimos y creamos acontecimientos y condiciones.

 

El sentido de los actos humanos.

El ser humano necesita transformar al mundo y transformarse a sí mismo porque se sabe mortal. Es consciente de su finitud y busca el sentido de una vida no elegida. Nace en mundo natural y social, con limitaciones físicas y mentales y sometido a agresiones que experimenta como dolor y sufrimiento. En tal situación, se moviliza contra esos factores hostiles, intenciona, actúa sobre la naturaleza y sobre la sociedad para transformarla y hacerla a su medida; es decir, para humanizarla.

Después de narrar el florecimiento de la vida humana en este planeta Silo se pregunta: "¿Qué energía movió todo? ¿Qué motor puso el ser humano en la historia, sino la rebelión contra la muerte? Porque ya desde antiguo, la muerte como sombra acompañó su paso. Y también desde antiguo entró en él y quiso ganar su corazón. Aquello que en un principio fue continua lucha movida por las necesidades propias de la vida, luego fue lucha movida por temor y por deseo. Dos caminos se abrieron: el camino del sí y el camino del no. Entonces, todo pensamiento, todo sentimiento y toda acción, fueron turbados por la duda del sí y del no. El sí creó todo aquello que hizo superar el sufrimiento. El no agregó dolor al sufrimiento. Ninguna persona, o relación, u organización quedó libre de su interno sí y de su interno no. Luego los pueblos separados se fueron ligando y por fin las civilizaciones quedaron conectadas; el sí y el no de todas las lenguas invadieron simultáneamente los últimos rincones del planeta."

"¿Cómo vencerá el ser humano a su sombra? ¿Acaso huyendo de ella? ¿Acaso enfrentándola en incoherente lucha? Si el motor de la historia es la rebelión contra la muerte, rebélate ahora contra la frustración y la venganza. Deja, por primera vez en la historia, de buscar culpables. Unos y otros son responsables de lo que hicieron, pero nadie es culpable de lo que sucedió."


 

La reconciliación

Los temas sicológicos, considerados desde una perspectiva filosófica existencial, han sido abordados por Silo en numerosas conferencias y escritos. Transcribimos dos párrafos redactados de un modo muy simple, por sus consecuencias como orientación de vida.

"Ojalá en este juicio universal se pueda declarar: "no hay culpables" y se establezca como obligación moral para cada ser humano, reconciliarse con su propio pasado. Esto empezará aquí hoy en ti y serás responsable de que esto continúe entre aquellos que te rodean, así hasta llegar al último rincón de la tierra."

"Si la dirección de tu vida no ha cambiado, necesitas hacerlo; pero si ya cambió necesitas fortalecerla. Para que todo esto sea posible, acompáñame en un acto libre, valiente y profundo que sea además un compromiso de reconciliación. Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: " algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí", y explícales entonces este mensaje de reconciliación. Quisiera repetir estas frases: "Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: ‘algo grande y nuevo ha pasado hoy en mi’ y explícales entonces, este mensaje de reconciliación."

 

La trascendencia.

En La Mirada Interna, uno de los libros que integran la trilogía Humanizar la Tierra, Silo ha escrito: "la vida no tiene sentido si todo termina con la muerte." La trascendencia como sentido de la existencia, no tiene un paisaje prefijado, no es de imposición universal ni es fundamento de la moral. Se resuelve a nivel de individuos en ejercicio de la libertad que es propia de la condición humana. En una conjunción centroamericana Silo explicó: "hallaremos la solución al problema del sufrimiento en el sentido de la vida y hemos definido a ese sentido como la dirección a futuro que da coherencia, que permite encuadrar actividades y que justifica plenamente la existencia."

Valientemente Silo proclama su propia certeza, a la vez que él mismo considera "indigno de la verdadera solidaridad tratar de imponerla". Lo que sigue fue dicho en México: "... Y así, coherentemente con lo enunciado, declaro ante ustedes mi fe y mi certeza de experiencia respecto a que la muerte no detiene el futuro, que la muerte por lo contrario modifica el estado provisorio de nuestra existencia para lanzarla hacia la trascendencia inmortal. Y no impongo mi certeza ni mi fe y convivo con aquellos que se encuentran en estados diferentes respecto al sentido, pero me obligo a brindar solidariamente el mensaje que reconozco hace feliz y libre al ser humano."

La libertad de expresión religiosa queda claramente expresada en el siguiente párrafo, que es una continuación del texto anterior:

"Por otra parte, jamás pregunto a otros por sus particulares creencias y, en todo caso, aunque defino con claridad mi posición respecto a este punto, proclamo para todo ser humano la libertad de creer o no creer en Dios y la libertad de creer o no creer en la inmortalidad."

"Entre miles y miles de mujeres y hombres que codo a codo, solidariamente, trabajan con nosotros, se suman ateos y creyentes, gentes con dudas y con certezas y a nadie se pregunta por su fe y todo se da como orientación para que decidan por sí mismos la vía que mejor aclare el sentido de sus vidas."

 

La religiosidad

En 1986, en un acto cultural realizado por La Comunidad para el Desarrollo Humano, Silo explicó su punto de vista sobre el estado de la religiosidad en el mundo actual. Citamos sólo sus opiniones, sin la necesaria justificación que él ofreció en el desarrollo de la conferencia.

"Yo opino: 1º. Que un nuevo tipo de religiosidad ha comenzado a desarrollarse desde las últimas décadas. 2º. Que esta religiosidad tiene un trasfondo de difusa rebelión. 3º Que como consecuencia del impacto de esta nueva religiosidad y, desde luego, como consecuencia de los cambios vertiginosos que se están produciendo en las sociedades, es posible que las religiones tradicionales sufran en su seno reacomodaciones y adaptaciones de sustancial importancia. 4º. Que es altamente probable que las poblaciones en todo el planeta, sean sacudidas psicosocialmente interviniendo en ello como factor importante, el nuevo tipo de religiosidad mencionado."

"Por otra parte y aunque parezca opuesto a la opinión de la generalidad de los observadores sociales, no creo que las religiones hayan perdido dinámica, no creo que se estén apartando cada vez más del poder de decisión político, económico y social y tampoco creo que el sentimiento religioso haya dejado de conmover a la conciencia de los pueblos."

 

La encrucijada actual.

En toda la obra de Silo está presente su preocupación por el momento político actual y su optimismo respecto de que se encontrará la opción correcta: "...quisiera transmitir a ustedes mi personal preocupación. De ninguna manera pienso que vamos hacia un mundo deshumanizado tal cual nos lo presentan algunos autores de ciencia ficción, algunas corrientes salvacionistas o algunas tendencias pesimistas. Creo, sí, que nos encontramos justo en el punto, por lo demás muchas veces presentado en la historia humana, en que es necesario elegir entre dos vías que llevan a mundos opuestos. Debemos elegir en qué condiciones queremos vivir y creo que, en este peligroso momento, la humanidad se apresta a hacer su elección. El Humanismo tiene un papel importante que jugar a favor de la mejor de las opciones."

 

Las nuevas generaciones

Los jóvenes tienen un contacto fluido con Silo, aunque él no se dirija especialmente a ellos. Ocurre que se sienten incluidos en un mensaje que se dirige a todos. Experimentan la protección y el cariño con que Silo respeta los procesos y la vida humana y el valor que da a sus opiniones. Esta cita hace mención a la sensibilidad de las nuevas generaciones.

"Creo que es el momento de decir algo que resultará escandaloso a la sensibilidad antigua, a saber: a las nuevas generaciones no les interesa como tema central el modelo económico o social que discuten todos los días los formadores de opinión, sino que esperan que las instituciones y los líderes no sean una carga más, que se agregue a este mundo complicado."

"Por un lado esperan una nueva alternativa porque los modelos existentes les parecen agotados y, por otra parte, no están dispuestas a seguir planteamientos y liderazgos que no coincidan con su sensibilidad. Esto, para muchos, es considerado como una irresponsabilidad de los más jóvenes pero yo no estoy hablando de responsabilidades sino de un tipo de sensibilidad que debe ser tenido seriamente en cuenta. Y este no es un problema que se solucione con sondeos de opinión o con encuestas para saber de qué nueva manera se puede manipular a la sociedad. Este es un problema de apreciación global sobre el significado del ser humano concreto que hasta ahora ha sido convocado en teoría y traicionado en la práctica."

 

La actitud humanista.

Silo ofrece caracterizaciones teóricas que conllevan una actitud frente a la vida, una definición por la acción. Así, "... humanista es todo aquel que lucha contra la discriminación y la violencia, proponiendo salidas para que se manifieste la libertad de elección del ser humano'...".

Haciendo referencia al humanismo histórico afirma: "...es posición común de los humanistas de las distintas culturas: 1. La ubicación del ser humano como valor y preocupación central; 2. La afirmación de la igualdad de todos los seres humanos; 3. El reconocimiento de la diversidad personal y cultural; 4. La tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de lo aceptado o impuesto como verdad absoluta; 5. La afirmación de la libertad de ideas y creencias y 6. El repudio a la violencia."

 

Las relaciones interpersonales

En 1991, dando respuesta a los requerimientos de mucho amigos que pedía explicaciones acerca de los cambios que se estaban anunciando en el mundo, sobre sus repercusiones prácticas y, sobre todo, sobre su sentido más profundo y sobre el rumbo que tomarían los acontecimientos. Por cierto, cada persona quería saber qué iba a pasar con ella y con sus más próximos. Silo satisfizo esas necesidades relacionando los cambios estructurales de la sociedad con el destino de las personas:

"Tanto la regionalización de los mercados como la reivindicación localista y de las etnias, apuntan a la desintegración del Estado nacional. La explosión demográfica en las regiones pobres lleva la migración al límite del control. La gran familia campesina se disgrega desplazando a la generación joven hacia el hacinamiento urbano. La familia urbana industrial y post industrial se reduce al mínimo, mientras las macrociudades absorben contingentes humanos formados en otros paisajes culturales. Las crisis económicas y las reconversiones de los modelos productivos hacen que la discriminación irrumpa nuevamente. Entre tanto, la aceleración tecnológica y la producción masiva dejan obsoletos a los productos en el instante de entrar en el circuito de consumo. El reemplazo de objetos se corresponde con la inestabilidad y el desplazamiento en la relación humana. La antigua solidaridad, heredera de lo que en algún momento se llamó "fraternidad", ha terminado por perder significado. Los compañeros de trabajo, de estudio, de deporte, y las amistades de otras épocas toman el carácter de competidores; los miembros de la pareja luchan por el dominio, calculando desde el comienzo de esa relación cómo será la cuota de beneficio al mantenerse unidos, o cómo será la cuota al separarse. Nunca antes el mundo estuvo tan comunicado, sin embargo los individuos padecen cada día más una angustiosa incomunicación. Nunca los centros urbanos estuvieron más poblados, sin embargo la gente habla de "soledad". Nunca las personas necesitaron más que ahora del calor humano, sin embargo cualquier acercamiento convierte en sospechosa a la amabilidad y la ayuda. Así han dejado a nuestra pobre gente..."

 

El futuro a construir

En 1993 en la "Décima carta a mis amigos" respondiendo sobre el destino de los acontecimientos actuales, Silo anticipa con precisión las posiciones y reivindica la intención humana como factor de cambio.

"Los optimistas piensan que entraremos en una sociedad mundial de abundancia en la que los problemas sociales quedarán resueltos; una suerte de paraíso en la Tierra. Los pesimistas consideran que los síntomas actuales muestran una enfermedad creciente de las instituciones, de los grupos humanos y hasta del sistema demográfico y ecológico global; una suerte de infierno en la Tierra. Los que relativizan la mecánica histórica, dejan todo reservado al comportamiento que asumamos en el momento actual; el cielo o el infierno dependerán de nuestra acción. Por supuesto, están aquellos a quienes no les interesa en lo más mínimo qué ocurrirá a quienes no sean ellos mismos."

"Entre tanta opinión nos importa aquella que hace depender el futuro de lo que hagamos hoy. Sin embargo, aún en esta postura hay diferencias de criterio. Algunos dicen que como esta crisis ha sido provocada por la voracidad de la banca y las compañías multinacionales, al llegar a un punto peligroso para sus intereses estas pondrán en marcha mecanismos de recuperación, tal como ha sucedido en ocasiones anteriores. En materia de acción propician la adaptación gradual a los procesos de reconversión del capitalismo en beneficio de las mayorías."

"Otros, en cambio, indican que no es el caso de hacer depender toda la situación del voluntarismo de las minorías, por lo tanto se trata de manifestar la voluntad de las mayorías mediante la acción política y el esclarecimiento del pueblo que se encuentra extorsionado por el esquema dominante. Según ellos llegará un momento de crisis general del sistema y esa situación debe ser aprovechado para la causa de la revolución. Más allá están quienes sostienen que tanto el capital como el trabajo, las culturas, los países, las formas organizativas, las expresiones artísticas y religiosas, los grupos humanos y hasta los individuos están enredados en un proceso de aceleración tecnológica y de desestructuración que no controlan. Se trata de un largo proceso histórico que hoy hace crisis mundial y que afecta a todos los esquemas políticos y económicos, no dependiendo de éstos la desorganización general ni la recuperación general. Los defensores de esa visión estructural insisten en que es necesario forjar una comprensión global de estos fenómenos al tiempo que se actúa en los campos mínimos de especificidad social, grupal y personal. Dada la interconexión del mundo no sostienen un gradualismo exitoso que sería adoptado socialmente a lo largo del tiempo, sino que tratan de generar una serie de "efectos demostración" suficientemente enérgicos para producir una inflexión general del proceso. Consecuentemente, exaltan la capacidad constructiva del ser humano para abocarse a transformar las relaciones económicas, modificar las instituciones y luchar sin descanso para desarmar a todos los factores que están provocando una involución sin retorno. Nosotros adherimos a esta última postura. Está claro que tanto ésta como las anteriores han sido simplificadas y, además, se ha eludido a múltiples variantes que derivan de cada una de ellas."

 

La revolución

La posición humanista es revolucionaria en cuanto procura un cambio de fondo en las estructuras sociales y económicas a partir de una nueva escala de valores. La sociedad debe organizarse en torno al ser humano como valor y preocupación central. Silo ha desarrollado este tema en la Séptima carta a mis amigos, de la que extraemos este párrafo.

"Hablamos de una revolución social que cambie drásticamente las condiciones de vida del pueblo, de una revolución política que modifique la estructura del poder y, en definitiva, de una revolución humana que cree sus propios paradigmas en reemplazo de los decadentes valores actuales. La revolución social a que apunta el Humanismo pasa por la toma del poder político para realizar las transformaciones del caso, pero la toma de ese poder no es un objetivo en sí. Por lo demás, la violencia no es un componente esencial de esa revolución. ¿De qué valdría la repugnante práctica de la ejecución y la cárcel para el enemigo? ¿Cuál sería la diferencia con los opresores de siempre?"

Desde la primera vez que expuso sus ideas en público, en 1969, Silo hace hincapié en que no hay liberación posible si se ejerce la violencia. Tampoco ha dejado de advertir sobre las múltiples formas de violencia aplicadas por los opresores: física, económica, racial, religiosa, etc. Su prédica por la no-violencia (a la cual diferencia del simple pacifismo) ha inspirado campañas de gran repercusión popular, como la del Servicio Militar Optativo en 1983.

 

Ideas y organización.

El siguiente texto proviene de una exposición pública de Silo: "El Movimiento Humanista es la manifestación externa de los profundos cambios que se están operando en el interior del ser humano y que son la historia misma: trágica, desconcertante, pero siempre en crecimiento. Es una débil voz adelantada que anuncia los tiempos que están más allá del ser humano que hemos conocido. Es una poesía y un arco de colores diversos. Es un David frente a un insolente Goliat. Es la suavidad del agua frente a la dureza de la roca. Es la fuerza de lo débil: una paradoja y un Destino."

"Para todos y de corazón a corazón, el deseo fervoroso del cambio social que se avecina y la esperanza del silencioso cambio que más allá de toda compulsión, más allá de toda impaciencia, más allá de toda aspiración violenta, más allá de toda culpa y de todo sentimiento de fracaso, ya anida en la íntima profundidad de muchos humanistas..."


 

Los humanistas

Hay que derribar los muros que aún se interponen entre el ser humano y su destino de plenitud. Esta es una idea y una propuesta de acción que se desprende del Documento Humanista.

¿Quiénes son los protagonistas de esta sensibilidad nueva que avanza creciendo desde la base social? Silo responde:

"Los humanistas son mujeres y hombres de este siglo, de ésta época. Reconocen los antecedentes del humanismo histórico y se inspiran en los aportes de las distintas culturas, no solamente de aquellas que en este momento ocupan un lugar central. Son, además, hombres y mujeres que dejan atrás este siglo y este milenio, y se proyectan a un nuevo mundo."

"Los humanistas sienten que su historia es muy larga y que su futuro es aún más extendido. Piensan en el porvenir, luchando por superar la crisis general del presente. Son optimistas, creen en la libertad y en el progreso social."

"Los humanistas son internacionalistas, aspiran a una nación humana universal. Comprenden globalmente al mundo en que viven y actúan en su medio inmediato. No desean un mundo uniforme sino múltiple: múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; múltiple en las localidades, las regiones y las autonomías; múltiple en las ideas y las aspiraciones; múltiple en las creencias, el ateísmo y la religiosidad; múltiple en el trabajo; múltiple en la creatividad."

"Los humanistas no quieren amos; no quieren dirigentes ni jefes, ni se sienten representantes ni jefes de nadie. Los humanistas no quieren un Estado centralizado, ni un Paraestado que lo reemplace. Los humanistas no quieren ejércitos policíacos, ni bandas armadas que los sustituyan."

"Pero entre las aspiraciones humanistas y las realidades del mundo de hoy, se ha levantado un muro. Ha llegado pues, el momento de derribarlo. Para ello es necesaria la unión de todos los humanistas del mundo."


 

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