El principio del fin de las armas nucleares

Es bien sabido que la historia la escriben los vencedores. Todos tenemos muy presentes en nuestra conciencia los horrores del holocausto nazi. Infinitos documentales y películas nos ilustran acerca de la realidad de los campos de exterminio y las barbaridades cometidas por el nazismo. No acontece lo mismo con el holocausto nuclear. Apenas hay filmografía y, de hecho, la mitología nos dice que lanzar las bombas atómicas sobre dos ciudades japonesas fue algo bueno porque permitió finiquitar la segunda guerra mundial. Los genocidas del Enola Gay (en honor a la madre del piloto) que lanzaron la primera bomba atómica que arrasó Hiroshima exterminando a más de 70.000 personas inocentes en pocos segundos fueron condecorados convirtiéndose en héroes nacionales.

No teniendo suficiente con ello, los estadounidenses lanzaron una segunda bomba en Nagasaky tres días después, el 9 de agosto de 1945 provocando decenas de miles de muertos en un instante. Al terror provocado por la destrucción atómica hay que sumar las terribles secuelas de la radiactividad desconocida por aquel entonces. Cientos de miles de personas empezaron a enfermar de manera incomprensible muriendo sin que los médicos pudieran hacer nada para ayudarlos.

A partir de entonces se inició una carrera armamentística que generó una amenaza latente de destrucción total del mundo que, en varias ocasiones ha estado a punto de suceder, bien por causas accidentales o por crisis políticas entre EEUU y la URSS. Extrañamente no existe una clara conciencia en los pueblos acerca del peligro que entraña este tipo de armamento atómico.

Más de 70 años después del holocausto nuclear se ha firmado un Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares que no ha sido ratificado por los principales responsables pero que sirve de punto de inicio para el documental lanzado por la Agencia de Noticias Pressenza en el que, a través de los testimonios de 14 activistas de la sociedad civil, políticos y diplomáticos, algunos de los cuales fueron absolutamente claves para dar vida al tratado, junto con el material fotográfico y de vídeo aportado por docenas de artistas de todo el mundo, no sólo se subraya y reitera la necesidad de eliminar las armas nucleares como una amenaza para la supervivencia humana hoy en día, sino que se explica un camino para que cualquiera se involucre y aporte su granito de arena para ayudar a eliminar las armas nucleares.

Os presentamos este galardonado filme que esperamos sea de vuestro interés.