Ideario del Poder Joven

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El Poder Joven es un espacio de libertad para organizarse y transformar el mundo. Hoy, las nuevas generaciones deben ocupar los ámbitos de poder negados por los viejos dirigentes de este sistema inhumano y caduco.

Ni dios, ni amo, ni estado soberano.

El objetivo del poder joven es crear una nueva organización social en la que no haya nada por encima del ser humano ni ningún ser humano por debajo de otro.

Estrategia, táctica y organización

Se niega validez a toda estrategia, a todo partido y a todo líder. Únicamente la acción de los pueblos es creadora de sus propios objetivos y es ella quien debe esclarecer sus aspiraciones.

Las tácticas de lucha son inmediatas y se resuelven en lo inmediato sin moldes previos. No obstante, toda táctica tiene en cuenta las experiencias anteriores y tiende a aclarar el modo de obtener el control sobre los medios de poder real mediante la metodología de la no violencia activa.

El Poder Joven se organiza de forma horizontal, libre y abierta mediante la promoción de asambleas, acuerdos sobre puntos mínimos y acuerdos sobre acciones concretas a desarrollar entre todos aquéllos que queremos construir un mundo alegre, solidario y no violento.

Así como en la vida individual se transita por la infancia, la juventud, la madurez y el envejecimiento, en el proceso histórico existe un ciclo en el que las distintas generaciones se van sucediendo. En todo momento coexisten, por lo menos, cuatro generaciones: la que nace y está en período de capacitación; la que lucha por el poder; la que está en el poder y la que ha sido desplazada de él.

Cuando la generación instalada en el poder impide el acceso a la siguiente detiene el proceso histórico. Podemos imaginarnos el fluir de la historia como una espiral abierta en la que cada giro corresponde a una nueva generación que hace su aporte sobre la base de su propia sensibilidad y deja el lugar a la siguiente. Y así sucesivamente.

El estado actual de la dialéctica generacional es que la gran mayoría mundial es joven y la proporción sigue creciendo. En la medida en que el mundo se ha acelerado y lo viejo sigue impidiendo el progreso se hace más imperiosa la superación de lo viejo por lo nuevo mediante el acceso al poder de la gente joven.

La dialéctica generacional será históricamente superada únicamente cuando la organización social suplante a la organización estatal. Entre tanto, la supera individualmente todo aquel que se orienta en la lucha a favor de las nuevas generaciones y aún contra su propia generación, cuando ésta se instale en el poder. Por lo tanto, los adultos reivindican su juventud luchando al lado de los jóvenes por el logro de la revolución total.

Los diez puntos sintetizan la revolución total en lo social, cultural y psíquico. No constituyen un programa de acción cerrado sino más bien son ideas-fuerza, movilizadoras de la acción revolucionaria:

  1. Propiedad colectiva

Aspiramos a la desaparición de la propiedad privada, de lo-mío y del para-mí. En la nueva organización social no existirá el trabajo remunerado sino que cada cual cumplirá una función social, de acuerdo a su vocación, gusto o capacidad, para que el sistema social satisfaga las necesidades vitales de todos.

  1. Poder directo en manos del pueblo

La unidad mínima de participación ciudadana será el vecindario, municipio o conjunto de personas que compartan intereses comunes respecto a temas de salud, educación y calidad de vida dentro de la comunidad que habitan.

Se impulsará una organización federativa en la que el poder político real vuelva a manos de las entidades histórico culturales oprimidas, en la actualidad, por la compulsión del estado centralista en manos del gran capital.

  1. Eliminación de la violencia física, económica, racial y religiosa

La verdadera Historia humana comenzará cuando se erradique toda forma de violencia en el mundo. Entendemos por violencia cualquier acción que niegue parte o toda subjetividad (intención, libertad) en el otro o en uno mismo.

  1. Enseñanza colectiva para los niños

Los niños de hoy son los adultos de mañana y es responsabilidad de todos habilitarlos en un pensamiento crítico, coherente y transformador de la realidad. El sistema educativo potenciará un desarrollo armónico de todas sus aptitudes mentales, emocionales y motrices.

Se cuidará especialmente el entorno sociocultural y medioambiental en el que los niños de forman.

  1. Medios de difusión destinados a la elevación de la cultura y de la técnica

La ciencia y la tecnología servirán para hacer la vida más fácil y, en lo posible, proporcionar más tiempo libre para dedicar a lo que realmente queremos hacer. Particularmente, los medios de comunicación estarán al servicio de la difusión de los avances científicos y culturales del momento.

  1. Orientación libre de la juventud hacia todos los ámbitos del trabajo y del saber

Cuando hablamos de llevar a las nuevas generaciones a los ámbitos de poder no nos referimos sólo al poder político sino a todos los espacios del quehacer humano. Entiéndase, a la cultura, la investigación, la expresión artística, etc. La revolución es total porque se produce simultáneamente en lo social, lo cultural y lo psíquico.

  1. Gobierno colectivo de la educación

Derecho a la autodeterminación educativa. Estudiantes, docentes, operarios y, en su caso, padres, deben participar en la gestión y dirección de los centros educativos en nivel de paridad.

  1. Liberación mental

La transformación social viene de la mano del cambio personal en el entendido que el sistema es, básicamente, un sistema mental. La mejor herramienta contra la hipnosis del sistema es la atención. Sería un gran avance fomentar la autocrítica y la meditación. Para eso habría que mantener cotidianamente la conciencia del propio "yo", evitando toda divagación. Tal postura mental permite y refuerza la acción mientras dirige las intenciones hacia los objetivos propuestos, sin "dejarse llevar", sin dejarse utilizar, sin dejarse condicionar por las superestructuras del sistema.

  1. Destrucción de las falsas expectativas de la sociedad de consumo

A una generación le pidieron sacrificio para que sus hijos tuvieran lo que ellos no alcanzaron. A la siguiente le prometieron la “realización” en el mercado laboral y el consumismo. Y a la actual se le niega todo futuro estigmatizándola como vaga y desinteresada. Sufrimos el fracaso del futuro postergado por las falsas expectativas del sistema.

El gran mito del dinero como tema central alrededor del cual todo gira será sustituido por el ser humano como valor más importante. Los jóvenes hacemos lo que queremos y lo hacemos desde el corazón. No etiquetamos, no prejuzgamos, no discutimos.

  1. Expresión de una nueva espiritualidad en el mundo

Nuestra espiritualidad no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa; es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir a los seres humanos en sus mejores aspiraciones.

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