Ideas y creencias

Publicado en: Biblioteca | 0

Cuando hablamos de creencias, nos referimos a aquello con lo que contamos sin necesidad de hacernos cuestión, sin reflexionar sobre ello. Por el contrario, las ideas son más volubles, más variables. En el lenguaje cotidiano se atribuye más consistencia a las creencias de una persona que a sus ideas. Así, suponemos que las creencias religiosas o políticas de alguien son más firmes que sus posibles ocurrencias cotidianas.

De esta suerte, si quisiéramos saber más sobre nosotros mismos y sobre la gente, en general, deberíamos comenzar por intentar descubrir cuáles son nuestras creencias; en qué piso asentamos nuestra vida, todo lo que hacemos. No será otra cosa que aquello de lo cual no nos hacemos cuestión porque lo consideramos como la realidad misma. Si quisiéramos comprender el proceso humano tendríamos que atender cuáles han sido las distintas creencias fundamentales que han alimentado cada época histórica.

Se observa que hay momentos en los que esas creencias básicas fluctúan. Aparece un particular tipo de creencia que es la duda. Se está en duda. En la duda se nos aparece el mundo ambiguo, inseguro, en suma, en crisis. Ante nosotros hay varias realidades; las cosas no están fijas, claras, establecidas, y no sabemos a qué atenernos. Estamos en la incertidumbre. En este estado descubrimos nuestras creencias anteriores -las de la época que cae- que se tambalean. Lo incuestionable, la realidad misma, se convierte en idea, pensamiento, posibilidad, es decir, algo que ya no es firme, que no nos puede sostener, a lo que no nos podemos aferrar. Simultáneamente, mientras las antiguas vigencias caducan, van germinando las que van a ser sus sustitutas.

Pero, inevitablemente, estas creencias nacientes hacen su aparición como ideas, como posibilidades futuras, simples certidumbres entre otras. El problema es que mientras se está en la duda es complicado discernir. Todo se ve dramático, inestable. Nos cuesta comprender el mundo porque no tenemos un asidero donde agarrarnos, una creencia desde la que fundamentarnos. En definitiva: estamos desorientados.

El Mito que mueve el mundo es el DineroHaz click para twittear

En la época actual, a la par que se está articulando un nuevo imperio de carácter mundial, se ha consolidado una creencia social que ha dado lugar a un cierto estilo de vida, una forma de sentir y pensar, en fin, una realidad incuestionable. Este mito que mueve el mundo es el Dinero. Todo está supeditado a él: las aspiraciones, la subsistencia, la justicia, la libertad, la felicidad.

Sin negar la posible practicidad de la moneda como mero sistema de intercambio, difícilmente podemos llegar a comprender cómo, en sí mismo, el dinero pueda satisfacer todas las expectativas que sobre él han recaído. El neoliberalismo -la ideología del dinero- es un dogma que no se sostiene, que se cae por su propio peso. Y eso es lo que vemos acontecer día a día.

En estos años asistiremos a la caída del último imperio y al nacimiento de una nueva civilización mundial fundamentada en nuevos valores, en una nueva sensibilidad a la altura del ser humano.

Lee el libro

Dejar una respuesta