La mirada y el paisaje

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Cuando conversamos con otras personas no siempre coincidimos en las opiniones que se dan acerca de las cosas. Lo que para mí es agradable y reconfortante, puede que no lo sea para el otro. Podríamos decir que es una cuestión de “gustos”, pero es más que eso.

Si yo creo que una cosa me hace feliz, podría suceder que otro crea lo contrario, que la causa de todos sus problemas sea esa misma cosa ¿Qué pasaría entre nosotros cuando yo trate de alcanzarla y el otro de destruirla? Lo mismo podría suceder si quisiéramos una misma y única cosa…

Siento como real no sólo lo que veo, sino también lo que creo de las cosas. Entonces, la “realidad” no es una, sino muchas; tantas como personas hay en el mundo. Y cuando recuerdo alguna situación de mi vida, estaré recordando lo que creo que pasó. Lo mismo haré cuando mire hacia el futuro según lo que crea que pueda pasar.

Miro al mundo ni sólo con los ojos, sino también con el corazón. Pero no sólo el mundo es lo que creo de él, sino lo que recuerdo de él, lo que siento en este momento y lo que imagino de él. Esto nos sucede no sólo con las cosas, también con las personas.

Entonces, conviene hablar de Paisajes y no de objetos. Cuando miramos, lo hacemos con todas esas particularidades, que, en conjunto, nos da la «realidad personal». ¿Cómo entonces podemos reprocharle al otro si no nos comprende? ¿O si se opone a nuestros proyectos?  ¿Cómo podríamos imponer nuestra forma de vida, porque sólo creemos que está bien?

Así como miro al mundo y a las otras personas, también tengo una mirada sobre mí mismo.

Soy de acuerdo a lo que creo que soy. A lo que creo recordar que me pasó. A lo que creo que me va a suceder

Podría suceder que otra persona crea de nosotros otra cosa, para enfadarnos o para sorprendernos, de acuerdo a nos critiquen o nos mencionen nuestras cualidades positivas.

Los paisajes se forman con las miradas. Hay un paisaje interno, no sólo cuestiones personales. Hay un paisaje externo y no sólo el mundo de la naturaleza. Hay un paisaje humano y no sólo la sociedad. Y siempre que hablemos de paisajes es porque tenemos en cuenta a quien mira, a diferencia de como se dice comúnmente, mundo interno (o psicológico), naturaleza y sociedad sin que, aparentemente, el modo personal de interpretar las cosas.


Ejercicio:

  • Descríbase, en rasgos generales, en base a su personalidad, dificultades, cualidades positivas, etc.
  • Pida a otros que lo describan en base a su personalidad, dificultades, cualidades positivas, etc.
  • Intercambio sobre las miradas

 

Conclusión:

Es interesante comprobar cómo las miradas construyen paisajes, es decir, según yo interpreto el mundo así es mi comportamiento. Por lo tanto, si quiero construir algo nuevo, si mi interés es modificar una situación, he de comenzar a trabajar en el sentido de entender cómo es mi mirada hacia ello. Porque en la medida en que sea capaz de cambiar mi forma de mirar, esto es, de tomar otras perspectivas, voy a ampliar mis posibilidades de acción.

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