La función de la imagen y el espacio de representación. Taller de psicología humanista III

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En talleres anteriores hemos estudiado al psiquismo como función de la vida. Consideramos la estructura ser vivo-entorno y observamos como un primitivo sistema táctil permitía equilibrar los medios internos y externos buscando siempre la mejor condición de vida. A partir de este rudimentario sistema del tacto se fueron desarrollando los sentidos y el psiquismo se fue haciendo más complejo en la medida que iba configurando respuestas y ampliando su aparato de memoria.

Ahora seguiremos describiendo de forma simplificada el funcionamiento del psiquismo y nos preguntaremos ¿Cómo es posible que actúe? ¿Cuál es el mecanismo que nos permite dar respuestas hacia el mundo? ¿Cuál es, en definitiva, el fundamento de la acción?

Hemos estudiado el mecanismo de la percepción. Cómo la conciencia estructura la información proveniente de los sentidos (internos y externos) y de la memoria, disparando un tipo de respuesta hacia el mundo externo o interno.

La conciencia estructura las percepciones y sensaciones del mundo (externo o interno) en forma de imágenes dando lugar a una respuesta a través de los centros.

Psicología de la imagen

Vivimos en una cultura predominantemente visual (hay pueblos en los que predominan otros sentidos) y cuando hablamos de imágenes pensamos en las visuales. Sin embargo, para nosotros imagen es una representación de percepciones, una construcción que efectúa el psiquismo para sintetizar la realidad y movilizar cargas de impulsos que dan lugar a acciones en el mundo.

Existen, obviamente, imágenes visuales y son movilizadoras. Alguién puede ponerse de pie con los ojos cerrados e imaginar una flecha mirando a izquierda o derecha mientras otra persona le sostiene la mano flácida. Esta persona podrá percibir una cierta resistencia en la dirección opuesta a la que apunta la flecha imaginaria y adivinar su dirección.

Hay imágenes auditivas, sensitivas o cenestésicas e imágenes kinestésicas. Yo puedo imaginar que me levanto y salgo de esta sala pero no por ello voy a hacerlo. Lo haré cuando movilice una imagen kinestésica en la dirección de levantarme y salir. En su momento tuve que aprender a levantarme y caminar, es decir, a elaborar, interiorizar y automatizar una imagen kinestésica. Del mismo modo que codifiqué el habla. Hay personas que tienen un buen manejo de imágenes kinestésicas y son muy ágiles y precisas en sus movimientos.

El espacio de representación

Si intentamos imaginar o sentir alguna cosa nos damos cuenta de algunas imposibilidades. Por ejemplo: no podemos imaginar lo transparente. Tampoco podemos sentir el “vacío”, la nada. La característica de la imagen es su color y extensión. También su volumen y espacialidad. Se perciben los sonidos cerca o lejos, arriba o abajo. Yo extiendo el brazo hacia un preciso lugar para coger el vaso…

Esta forma volumétrica de darse la representación da lugar a los que llamamos “espacio de representación”. El espacio de representación es como la “pantalla” en la que se manifiestan las imágenes. Si cierro los ojos y me imagino un dolor de muelas este se representará en un determinado lugar del espacio. Pero esto es muy plástico. Puedo imaginar ese dolor de muelas en el pie y puedo transformarlo a voluntad.

En términos generales, podemos decir que el espacio de representación delimita el psiquismo entre el mundo interno y el mundo externo coincidiendo con los límites de nuestro propio cuerpo, a flor de piel. Esto es más o menos así, en un nivel vigílico, cuando estamos despiertos, y de este modo interactuamos con el mundo. Pero, en la medida que descendemos el nivel, el espacio de representación aumenta su volumen. Así, durante el sueño, toda nuestra actividad se realiza en el interior del espacio de representación pudiendonos ver, incluso, a nosotros mismos “desde afuera”. Al estar incluidos dentro de nuestro propio espacio de representación, aunque soñemos que corremos, nuestro cuerpo no va a moverse porque las imágenes están disparándose dentro del “intracuerpo” lejos de la frontera del mundo externo.

En síntesis

La imagen es el modo en que la conciencia estructura las percepciones y sensaciones que provienen de los sentidos y la memoria a través de impulsos que son transformados y sintetizados en forma de respuestas. Las imágenes movilizan energía psíquica que puede tener carácter catártico o transferencial de lo cual se obtiene un registro de índole doloroso, placentero, integrador, contradictorio o neutro.

El espacio de representación es la «pantalla» en que se representan las imágenes visuales, táctiles, olfativas, auditivas, gustativas, cenestésicas y kinestésicas. Una de sus principales funciones es delimitar la frontera entre el punto de vista observador y el mundo permitiendo las acciones en una determinada dirección. En relación al nivel de conciencia el límite del espacio de representación coincidirá con el límite del cuerpo en vigilia (particularmente la cara que concentra la mayoría de sentidos) y en el sueño aumentará considerablemente su volumen aumentando el registro del intracuerpo.


Ejercicio práctico

Análisis de situación. Tensiones y climas.

Pregúntese: «¿En qué situación vivo?»

Hágalo, pero ordenadamente. Describa con claridad su situación en función de: edad, sexo, trabajo, hogar, salud y amistades. En todos esos casos, aclare las tensiones más desagradables que sufre.

Considere ahora, en qué «climas» mentales vive. Entienda por «climas», las sensaciones más globales y, a veces, más irracionales que sufre: clima de desamparo, de violencia, soledad, injusticia, opresión, inseguridad, etcétera.

Avance un paso más. Si ha descrito con claridad, su situación actual en función de edad, sexo, trabajo, etc. y ha descubierto en cada caso, las tensiones que operan, haga otro tanto con los climas.

Discuta todo lo anterior con los otros partícipes y dispóngase a realizar el siguiente ejercicio:

Ejercicio: Abra varios renglones en su cuaderno, consignando sucesivamente, las situaciones vitales y al lado de cada una de ellas, haga consideraciones muy breves y precisas. Una vez completado el cuadro, sintetice. Damos a continuación un ejemplo totalmente arbitrario.

Edad: 50 años. Irritación al comprender la pérdida gradual de energía. Temor de perder el actual trabajo. Desolación frente al futuro. Reconciliación por la experiencia ganada. Frustración por haber desaprovechado numerosas oportunidades, etcétera.

Sexo: Femenino. Comprensión desapasionada del matrimonio. Tensión por lograr que los hijos hagan lo que no pude hacer. Clima de necesidad de apoyo indefinido, tal vez en mi marido, etcétera.

Trabajo: Bien remunerado. Temor a ser desplazada por los subalternos. Violencia por la falta de consideración a mis méritos. Clima indefinido de «paredes que se cierran», etcétera.

Hogar: Casa sin intimidad por las amistades de mis hijos y marido. Necesidad de vivir más alejada del centro urbano. Clima de asfixia que se justifica por el problema del smog. Horror a la contaminación y a la suciedad, etcétera.

Salud: Soy la más fuerte de la familia, eso me crea tensión por tener mayores responsabilidades con el conjunto. Inconcebible sentimiento de culpa por la fragilidad de los demás. Temor a una enfermedad fatal y difuso sentimiento del apoyo que recibiría en caso de enfermedad. Ambivalencia, etcétera.

Amistades: Pocas, salvo las de los otros miembros de la familia que encuentro criticables. Reuniones formales con miembros de la empresa. Participación fría con algunos conocidos en ciertos servicios religiosos (matrimonios y defunciones). Rechazo por las reuniones de cumpleaños o año nuevo. Clima de nostalgia por las amistades perdidas de mi juventud, etcétera.

Síntesis: Irritación conmigo misma por no haber hecho otro tipo de vida. Tensiones por falta de reconocimiento hacia mi persona. Climas de temor al futuro, soledad, encierro. Desesperación y confusión de sentimientos frente a una enfermedad fatal. Conformidad por la experiencia ganada y por algunos logros. Quisiera superar el resentimiento hacia muchas cosas y personas del pasado. También necesito disipar el temor al futuro que es cada día mayor, etcétera.

Realizado el ejercicio, con sus anotaciones reales, saque consecuencias de tal situación y formule propósitos útiles. Observe que no es luchando contra los factores negativos, sino ampliando los positivos que descubre la mejor forma de hacer evolucionar su situación.


Para ampliar el tema:

Psicología de la imagen, inserto en Contribuiones al pensamiento, Silo

Fundamentos del psiquismo. Taller de psicología humanista II

El psiquismo como función de la vida. Taller de psicología humanista I

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