Apuntes sobre la película el Guerrero Pacífico

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El guerrero pacífico es una película de estilo motivacional que resulta más interesante por las preguntas que plantea que por las respuestas que en ella se da.

Por Clara Gómez – Madrid Medita

¿Si consigues todo lo que quieres serías realmente feliz? ¿Estas más pendiente de conseguir tus logros o de disfrutar el camino? ¿Qué pasaría si de repente tuvieras un accidente que truncara todos tus proyectos? ¿Qué haces cuando pierdes todo lo que ha dado sentido a tu vida? ¿Qué pasaría si estuvieras realmente conectada con tu momento presente? Son algunas de las cuestiones que se abordan en la película que resultan sugerentes y que en este breve post vamos a reflexionar.

Aunque lo primero que hay que aclarar es que esta película dirigida por Víctor Salva está basada en la novela de Way of the Peaceful Warrior de Dan Millman, pero en este análisis nos centraremos solo en los mensajes que se transmiten desde el film sin considerar las aportaciones del libro.

¿Si consigues todo lo que quieres serías realmente feliz?

Sin duda se trata de una obra del ámbito del crecimiento personal y la automotivación que encuentra su valor en los diálogos entre un personaje misterioso al que llaman Sócrates y el protagonista de la historia, Dan Millman. En uno de los primeros encuentros entre ambos, Dan le da contexto sobre su persona informándole que su familia tiene dinero, le va bien en los estudios, tiene amigos y que sus objetivos como deportista era llegar a los juegos olímpicos. Entonces, Sócrates le pregunta: ¿eres feliz?, para lo que Dan desconcertado le contesta: ¿y la felicidad que tiene que ver con todo esto? Resulta muy ilustrativa esta respuesta de Dan, ya que hace recordarnos cuántas veces nos obsesionamos con nuestros objetivos y metas perdiendo la dirección de lo que verdaderamente importa: estar conectados con la vida.

Pareciera que cuando ensoñamos con algo proyectamos en esa imagen ficticia unas expectativas de felicidad. Pensamos que nuestros problemas se resolverán cuando consigamos eso que tanto anhelamos. Creemos que nos sentiremos más seguras, confiadas y fuertes una vez alcancemos nuestros objetivos. Por eso, nos vamos obsesionando con ese objetivo externo cargándolo de significados ilusorios y sin darnos cuenta que nos estamos quedamos atrapadas en una red de sufrimiento. Como dice el personaje Sócrates de la película: “la mayoría de la humanidad sufre porque no consigue lo que quiere y hasta cuando lo consigue sigue sufriendo porque no puede conservarlo para siempre”. De ahí que lo ideal es que ese ensueño/objetivo/deseo no sea algo externo dependiente de las circunstancias, sino un propósito interno como lo son: querer aprender, desarrollarse, amar, compartir, etc. Es decir, actitudes internas hacia la vida que solo dependan de nosotras mismas. Buscar no imágenes externas que nos realicen, sino darnos cuenta que ya estamos realizadas.

¿Estas más pendiente de conseguir tus logros o de disfrutar el camino?

En otras palabras, se trata de hacer el camino/el viaje el fin en sí mismo. Y esto aparece muy bien explicado en la escena de la montaña. Donde Dan camina feliz por el campo con la expectativa de ver algo especial que Sócrates le había prometido. Esta felicidad se desmorona cuando llegan a la cima y Sócrates le enseña una simple piedra. Las expectativas de Dan cargadas de ilusiones se caen en un segundo haciéndole sentir frustración y enfado. Con esta lección Sócrates pretende enseñar a Dan lo que ha disfrutado durante todo el camino sin ni siquiera saber qué se iba a encontrar. Por eso, el aprendizaje radica en la conocida enseñanza “el viaje aporta la felicidad, no el destino”.

¿Qué pasaría si de repente tuvieras un accidente que truncara todos tus proyectos?

La importancia de que el propósito vital sea interno (no un objetivo externo y dependiente de las circunstancias) queda muy evidente cuando Dan se rompe la pierna en un accidente de moto.

Sócrates ya le había planteado previamente a Dan la pregunta de qué haría en caso de no entrar en el equipo olímpico. Entonces, él se cabreó al instante porque solo la mera idea de considerarlo le generaba tensión. Después sufre el accidente de moto que le frustra definitivamente todo su proyecto externo y, aunque parece recuperarse bien, el comité olímpico y su viejo entrenador no le permiten competir para los juegos olímpicos. El protagonista de esta historia cae en una crisis existencial de esas que te pueden conducir hasta el final más trágico de tu existencia o hacia una superación personal transcendental.

Afortunadamente cuenta con la orientación de Sócrates que puede ayudarle, aunque no resolverle, a transitar por esa circunstancia. Lo que nos recuerda la importancia de la figura de guías, maestros o maestras, orientadores y personas o ámbitos de referencia en los que poder apoyarnos y progresar en nuestros aprendizajes personales.

Regresando a la cuestión, Sócrates le comenta que si es su verdadera pasión son las anillas (el deporte que practica), no debería importarle si le dejan o no competir en los juegos olímpicos. Es decir, le está haciendo profundizar en su pasión para encontrar lo verdaderamente importante de ella, que no es el éxito o reconocimiento externo, sino la conexión, el gusto por la vida y lo que puede aportar en la acción de estar en las anillas.

¿Qué haces cuando pierdes todo lo que ha dado sentido a tu vida?

Es una lástima, -cuidado que aquí viene gran spoiler-, que el final de la película sea tan poco original y acabe con el exitoso triunfo de Dan haciendo un triple mortal en los juegos olímpicos, ya que nos despista de este mensaje tan relevante que estaba transmitiendo . Darnos cuenta que no es necesario renunciar a nuestros sueños (de hecho los necesitamos para vivir), sino que tan solo necesitamos profundizar en ellos para no caer en las redes del sufrimiento.

Antes explicaba que cuando nos obsesionamos con un objetivo externo cargándolo de expectativas e ilusiones de felicidad y bienestar, nos estamos quedamos atrapadas en una red de sufrimiento porque hacíamos depender esa felicidad de circunstancias externas ajenas. Sin embargo, si conseguimos profundizar en nuestros sueños y desvincular la imagen externa de los significados internos que en ella proyectamos recuperamos la dirección de esos ensueños. Ellos ya no te controlan a ti y a tu sentir, sino que tú los diriges a ellos con la posibilidad de adaptarlos, transformarlos y flexibilizarlos si las circunstancias no acompañan. Utilizaré el caso de Dan para ilustrarlo.

Dan proyecta inicialmente un estado de felicidad en un objetivo externo (la obtención de la medalla de oro). Un accidente le frustra esa posibilidad y por tanto se deprime, porque ya no ve la posibilidad de conseguir esa medalla que le iba a dar felicidad. De esta manera, el accidente le ha arrebatado la posibilidad de ser feliz. ¿Qué pasa si Dan profundiza en su ensueño y desvincula la imagen de obtener una medalla con ser feliz? Que Dan recuperaría la posibilidad de ser feliz. Entonces, podría proyectarla en otra imagen externa (y caer en la repetición) o podría emprender un camino de aprendizaje sobre lo que significa ser feliz que le llevaría a nuevos descubrimientos internos.

¿Qué pasaría si estuvieras realmente conectado con tu momento presente?

Posiblemente uno de esos descubrimientos es que para ser feliz se hace imprescindible estar conectados con la belleza de la vida. Es decir con las ganas de vivir. Para cultivar esas ganas de vivir o ese gusto por la vida hay varias prácticas que nos pueden servir. El agradecer cada mañana, liberarse de los resentimientos acumulados, trabajar la reconciliación sincera con una misma y con las personas que nos han herido, aprender a dar sin esperar nada a cambio, etc. En este film se propone la práctica del conocidísimo «vivir el momento presente». Una de las ideas fuerza de la película.

La importancia del aquí y el ahora es repetida en varias ocasiones y es interesante porque lo hace como una propuesta de aumento del nivel atencional. No es un simple «vive el presente» para huir del mañana que resulta demasiado incierto. Se trata de un vive el presente para estar plenamente consciente de todo cuanto acontece en el momento y de toda la belleza que envuelve a las cosas. La película lo muestra muy bien en la escena en el campus en la que Dan se da cuenta de todos los detalles de lo que están sucediendo en ese momento: los amigos que ríen, el perro que es acariciado, el lector que pasa una página, la mariquita que recorre la planta, la pareja que se besa… Dan pasa de no percatarse de nada, a ser consciente de ese momento.

Para estar más atentos en el aquí y ahora la película recomienda “sacar la basura de la mente”. Lo que significa no dar importancia o atención a aquello que no necesitas, aquello que te distraiga de lo que realmente importa. Como, por ejemplo, las creencias limitantes sobre ti misma, presiones sociales de familiares, pensamientos negativos, etc.

Sin duda resulta sugerente pensar qué pasaría si estuviéramos más atentas y conectadas con el momento presente, pero de nuevo la película se pierde en su respuesta. El film nos sugiere que podríamos hacer cosas excepcionales, como hacer un ejercicio de potro sin haberlo entrenado antes. Pero realmente el valor de estar atenta al aquí y al ahora es que nos permite estar conectadas con la vida (ese propósito interno) y no que nos vaya a dar superpoderes.

 

Como conclusión, El Guerrero Pacífico resulta ser una buena película para reflexionar sobre cuestiones como el sentido de la vida y el desarrollo personal, pero se recomienda andar con cuidado y no dar por sentado todo lo que en ella se plantea. En ocasiones los aprendizajes que se pretenden transmitir mezclan el desarrollo interno con el resultado o éxito social aunque sus diálogos digan lo contrario. Conviene recordar que ambos procesos (crecimiento interno y logro o éxito social) no necesariamente van de la mano. Lo relevante de un proyecto de desarrollo personal es que nos conecte con la vida y las ganas de servirla. Termino el análisis con el interesante simbolismo que utiliza la película siendo Sócrates un trabajador de una estación de servicio. «Servir» se propone como una actitud de relación con los demás que se encuentra en el camino interior de toda guerrera y guerrero.

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