Los llamados «agentes sociales» no quieren una renta básica universal

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«He aquí la gran verdad universal: el dinero es todo. El dinero es gobierno, es ley, es poder. Es, básicamente, subsistencia. Pero además es el Arte, es la Filosofía y es la Religión. Nada se hace sin dinero; nada se puede sin dinero. No hay relaciones personales sin dinero. No hay intimidad sin dinero y aún la soledad reposada depende del dinero.»

 

De este modo comienza el epígrafe titulado «El capital mundial» del Documento Humanista escrito por Silo en 1993. Este párrafo refleja una situación perfectamente asumida por todos y, en definitiva, la raíz o el fundamento del sistema en que vivimos.

El gran problema de la Renta Básica Universal e Incondicional es que, como idea, choca de frente contra esa creencia fundamento de nuestras motivaciones y nuestro estilo de vida. Claro. Muchos biempensantes progresistas puede considerar que esta tiranía del dinero es propia del capitalismo salvaje, de las posiciones conservadoras liberales, de los empresarios… porque son los grandes beneficiados de este estado de cosas.

Pues no es así. Son precisamente los defensores de los derechos de los trabajadores, las agencias de asistencia social, las oenegés, los servicios públicos o privados de ayuda a colectivos marginados o violentados… los principales interesados en que una redistribución de la riqueza no sea efectiva. Sencillamente porque se les acaba el negocio. Así de simple, paradójico y cruel.

El caso de los sindicatos es significativo. En 2016 los principales sindicatos españoles presentaron una Iniciativa Legislativa Popular en el Parlamento con más de 700.000 firmas para instaurar una renta mínima condicionada. Medidas para, en algunos casos, discriminar positivamente a ciertas personas que reúnen determinados requisitos burocráticos (sin tener en cuenta si realmente lo necesitan, por ejemplo, una persona con pocos ingresos justificados podría no acceder a dicha ayuda mientras que otra persona con muchos ingresos no justificados sí…)

Sin embargo, en la actual Iniciativa Europea por una RBUI para la que se requiere un millón de firmas no han mostrado el mismo interés. Volvamos a hablar con claridad. Una Renta Básica Universal Incondicional (de entre 900 y 1200 euros/mes) daría una capacidad negociadora individual al trabajador que haría innecesario al sindicato.

La paradoja del Sistema expresada en el primer párrafo es que aquéllos, aparentemente, preocupados en solucionar los problemas de la gente son los más interesados en perpetuarlos. Porque su verdadera motivación es económica, se sustentan en ellos. Por ejemplo, una sociedad mentalmente sana necesita pocos psicólogos o psiquiatras… Una sociedad justa no necesita sindicalistas, ni oenegés, ni ayudas sociales… ¡Bienvenida sea! Pues no, porque hay mucho negocio detrás.

Para más inri, llama la atención que esta línea de pensamiento haya sido asumida por sectores de la derecha como el politólogo Charles Murray que, de una forma perversa, defiende una RBUI a cambio de la eliminación del Estado del Bienestar. Un paraíso privatizado capitalista donde el ciudadano tenga los servicios por los que pueda pagar.

Pero volvamos al biempensante progresista heredero lejano del socialismo marxista. Para Marx el ser humano se desarrolla en función de las relaciones sociales que establece con su trabajo. El Capitalismo aliena al trabajador al apropiarse de esas relaciones convirtiéndolo en un asalariado que no es propietario de lo que produce. El trabajo es un valor. La versión judeo-cristiana de esta idea marxista es que «el trabajo santifica». La RBUI obliga a repensar el concepto del «trabajo» y esto, desde el punto de vista de la izquierda tradicional resulta tan herético como a cualquier capitalista cristiano de turno.

Una propuesta de redistribución equitativa de la riqueza choca contra nuestros esquemas mentales y es necesario advertirlo también en aquellos 'defensores del bien común' que por despiste o mala fe pueden generar confusión.Haz click para twittear

En este sentido, también es significativa la progresión de esta propuesta en PODEMOS. Hay un primer Podemos (el de los círculos) que asumía esta iniciativa y se pueden ver videos de Pablo Iglesias haciendo una vehemente defensa. Después se produce el giro hacia la socialdemocracia y esta propuesta es olvidada. Por lo mismo: el socialdemócrata asume la premisa del comienzo (La gran verdad universal es el Dinero) y, en todo caso, plantea la necesidad una «humanización del capitalismo» (?) que, por otro lado, ya hemos visto que es más retórica que real.

La pretensión de este artículo es hacer una reflexión sobre cómo una propuesta de redistribución equitativa de la riqueza choca contra nuestros esquemas mentales y es necesario advertirlo también en aquellos «defensores del bien común» que por despiste o mala fe pueden generar confusión. Por supuesto que la mayoría de militantes de sindicatos, voluntarios de onegés, etc. querrían que su labor no fuese necesaria porque aspiran a un mundo humano y libre de sufrimiento pero es bueno meditar sobre el contexto en que vivimos y actuamos aunque, hoy por hoy, sea tan complicado.

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