El guía de los nuevos tiempos

publicado en: MeditAccion 0

La pérdida de referencias es una característica del momento histórico que estamos viviendo. Ya no creemos en las instituciones, en los modelos familiares, en los sistemas políticos, en los ídolos, etc. Paralelamente, hay un vacío existencial palpable, una falta de sentido en la vida que es suplido por los valores provisorios del sistema: el consumo, el esparcimiento, el dinero, el sexo, el postureo, etc. Así, distraídos por fetiches y viviendo experiencias ajenas, nuestras vidas no se conducen por un camino de felicidad creciente.

Esta pérdida de modelos vitales no es necesariamente algo malo. Las referencias se caen porque ya no sirven. El problema es que nos deja huérfanos de futuro. La falta de futuro es pesadumbre. Una vida sin proyecto es errática. En realidad no es posible una vida sin futuro. Muchos afirman que su filosofía de vida es "vivir el día a día". Bien, eso ya es un planteamiento a futuro equivalente a decir: "mañana, y pasado mañana y el otro viviré el día a día".

Parece que hay un problema con el futuro. Unos lo ven muy oscuro y otros no se lo quieren plantear. Pero el futuro es inexorable y la falta de elementos sobre los que guiarnos nos produce desorientación, la sensación de estar perdidos. Esta angustia existencial provoca la urgencia de agarrarse a cualquier clavo ardiendo.

En esta situación sería interesante disponer de una guía de los nuevos tiempos para afrontar el futuro con las mejores garantías. Esto es así porque los modelos pasados ya no son válidos.

Todos tenemos o hemos tenido personas a las que admiramos. Seguramente, en momentos de dificultad hemos apelado a su imagen, los hemos evocado mentalmente, y nos han transmitido una sensación de seguridad, de bienestar, de confianza, etc. A veces pensamos qué hubieran hecho en nuestro lugar, o tratamos de imitarlos, o entablamos un diálogo interno con ellos. Puede ser un familiar, un amigo, un maestro, un dios o un amuleto… Se trata de un mecanismo psicológico similar al agradecimiento o al pedido. Resultas ileso de un accidente fatal y das las gracias a algo. Si eres creyente, agradeces a Dios, si eres ateo agradeces igual a algo "etéreo". Lo mismo que cuando "pides" para que te vaya bien: "Ojalá apruebe el examen" ¿A qué o quién le pides aprobar?

Ejercicio 1

Por ejemplo, en determinadas situaciones apelo a una persona que me trasmite calma, o seguridad. O me da fuerza, me alegra, me inspira…

Este ejercicio nos permite comprender el funcionamiento y la importancia de los modelos. Observamos que una imagen nos proporciona una sensación. No es lo mismo pensar que no tenemos futuro, o que el futuro es incierto a imaginar que ¡Todavía hay futuro! Claro, la situación de desorientación actual nos lleva mecánicamente a creer que no hay futuro. Imaginar algo diferente implica un esfuerzo: convertir el pensamiento inercial "no hay futuro" en un pensamiento intencional "yo construyo mi futuro".

Una buena herramienta para lograr esto es la elaboración de un modelo propio. Una especie de "Guía interno" al que poder apelar en momentos de dificultad (y agradecer en momentos de dicha) que nos devuelva esas cualidades que necesitamos. Es un recurso que funciona, que habitualmente utilizamos, aunque sea de forma "inconsciente". Le vamos a dar una vuelta para que resulte más útil.

Si pudiéramos reducir y sintetizar todas las cualidades positivas del "Guía de los nuevos tiempos" comprobaríamos que se concretan en tres: Fuerza, Sabiduría y Bondad:

Ejercicio 2

Recordamos que un buen modelo debe tener las tres cualidades para ser un Guía interno. La Fuerza tiene que ver con la convicción, con la fe en uno mismo y en los demás. La Bondad tiene que ver con la tolerancia, con la capacidad de ponerse en el punto de vista del otro sin juzgar ni juzgarse. La Sabiduría tiene que ver con la comprensión de lo que me pasa a mí y a los otros para poder ayudarlos/me.

Estamos intentando elaborar la imagen de un Guía interno, que nos ayude a orientarnos en la vida. Puede ser una imagen visual de algo, o alguien (conocido o inventado). Puede no ser visual. Pero tiene que ser sentido. Debe ser una imagen interiorizada. Hemos de sentir la presencia de nuestro Guía interno. Hemos de poder interpelarlo cuando necesitemos una respuesta. Cuando preguntamos hacemos silencio.

Ejercicio 3

(Con la pareja, los amigos, compañeros…)

Mencionábamos al comienzo la falta de referencias externas e internas. Cuando hablamos del Sistema o de la Sociedad entendemos que se trata de una estructura de valores, de creencias, de usos y costumbres, de un entramado de intereses… Pareciera algo ajeno a nosotros. Pero, en definitiva, el Sistema o la Sociedad se manifiesta en nosotros, es la totalidad de cada uno. El Sistema es uno mismo. Cuando cambiamos nuestra propia estructura de valores, nuestras creencias, nuestra forma de comportarnos estamos cambiando el Sistema. Por eso son necesarios los Guías de los nuevos tiempos (que, además, deberían convertirse en Guías sociales imaginando otro mundo posible).

Configurar un Guía interno no es labor de un día sino que se debe ir haciendo con continuidad y, sobre todo, con afecto, con gusto. Porque se quiere abrir el futuro a uno mismo y a los demás. Porque se quiere dar sentido a la vida y sentirse mejor.

Ejercicio 4

El último ejercicio de configuración del Guía interno es la siguiente meditación guiada:

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