Acción filosófica: Elaborar analogías

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Las analogías consisten en un procedimiento para establecer relaciones inusuales. La RAE la define como “relación de semejanza entre cosas distintas”, pero más bien tendríamos que decir que es una semejanza de relación, porque la unión entre ambas no se basa en semejanza entre los objetos de la relación, sino que se sugieren en la mente del que los recibe. Poque atienden a la relación, a la forma de la relación, no a los objetos materiales.

 

  • Punto de partida: Conocer analogías
  • Punto de llegada: Hacer analogías

Preste atención a la hermosa analogía de Aristóteles. En ella se relacionan ojos de murciélago con entendimiento, luz del día con cosas claras por naturaleza. Ninguna semejanza existe entre ambas, pero el caso es que la disposición de la analogía consigue que la establezcamos.

Pues el estado de los ojos de los murciélagos ante la luz del día es también el del entendimiento de nuestra alma frente a las cosas más claras por naturaleza

Por lo que a nosotros nos interesa, la analogía es capaz de decubrir insospechadas relaciones enttre diferentes términos. Pensar en analogías, descubrirlas, desarrollarlas supone un ejercicio de imaginación, lenguaje e inteligencia de primera magnitud. Filosofía en acción.

Voy a proponerle otra. Esta es de Platón. En ella establece una relación entre una nave y el estado, sobre cómo gobernar un barco y su semejanza con el gobierno del estado. Esta analogía hoy hasta nos parece común, pero si lo piensa detenidamente, apenas hay puntos de contacto entre un barco y un estado. Hasta que lo esribió Platón en su libro La República.

Imagínate que respecto de muchas naves o bien de una sola sucede esto: hay un patrón, más alto y más fuerte que toodos los que están en ella, pero algo sordo, del mismo modo corto de vista y otro tanto de conocimientos naúticos, mientras los marineros están en disputa sobre el gobierno de la nave, cada uno pensando que debe pilotar él, aunque jamás haya aprendido el arte del timonel y no pueda mostrar cuál fue su maestro ni el tiempo en que lo aprendió; declarando, además, que nos es un arte que pueda enseñarse, e incluso están dispuestos a descuartizar al que diga que se puede enseñar; se amontonan siempre en derredor al patrón de la nave, rogándole y haciendo todo lo posible para que les ceda el timón. Y, en ocasiones, si no lo persuaden ellos y otros sí, matan a éstos y los arrojan por la borda, en cuanto al noble patrón, lo encadenan por medio de la mandrágora, de la embriaguez,o cualquier otra cosa y se ponen a gobernar la nave, echando mano a todo lo que hay en ella y, tras beber y celebrar, navegan del modo que es probable hagan semejantes individuos; y además de eso, alaban y denominan ‘navegador’, ‘piloto’ y ‘entendido en naútica’ al que sea hábil para ayudarlos a gobernar la nave, persuadiendo u obligando al patrón en tanto que al que no sea hábil para eso lo censuran como inútil. No perciben que el verdadero piloto necesariamente presta atención al momento del año, a las estaciones, al cielo, a los astros, a los vientos y a cuantas cosas conciernen a su arte, si es que realmente ha de ser soberano de su nave; y, respecto de cómo pilotar con el consentimiento de otros o sin él, piensan que no es posible adquirir el arte del timonel ni en cuanto conocimientos técnicos ni en cuanto a la práctica. Si suceden tales cosas en la nave, ¿no estimas que el verdadero piloto será llamado ‘observador de las cosas que están en lo alto’, ‘charlatán’ e ‘inútil’ por los tripulantes de una nave en tal estado? (488 b-e)

Para conseguir una analogía, piense en cosas cotidianas y objetos de su conocimiento. Si no conoce el mar, malamente podrá hacer una analogía marinera. Fíjese en alguno de esos objetos e inténtelo con él. Puede que primero consiga comparaciones o metáforas.

  • La mesa parece un desierto (comparación)
  • La luna es un colmillo blanco (metáfora)
  • La luna en el cielo nocturno oscuro y quieto es semejante al espíritu sereno en medio de los sucesos tristes (analogía)

No se preocupe demasiado si, sobre todo al principio, le aparecen comparaciones o metáforas. Significa que la ruta hacia la analogía se va abriendo, y ellas también son compañeras inseparables de la imaginación. Cultivar la imaginación abre posibilidades en todos los campos de la vida, desde arreglar algo estropeado a idear una campaña publicitaria o una teoría científica.

Puede seguir el siguiente procedimiento:

  1. Escoja un objeto o un animal, mejor algo concreto: Ej. Una piedra
  2. Piense en una cualidad de la piedra: Ej. Dureza
  3. Escoja algo con lo que le parezca pueda trazar una relación: Ej. Corazón
  4. Intente la relación: Ej. La dureza de una piedra en la naturaleza es semejante a la de un corazón desengañado por la vida

Y nos las pierda. Escríbalas.

Esta es una de las 25 acciones filosóficas del Manual de Filosofía Práctica de José Manuel García González

 

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