Planifica tu futuro sobre la base de tus mejores virtudes

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En general cuando se habla de «mejorar personalmente», casi todas las personas reconocen que a lo largo de sus propias vidas se han preocupado y han intentado conocer y cambiar conductas y actitudes que no parecían favorables. Ya sea realizando estudios especializados o simplemente, de modo improvisado y espontáneo todos, en algún momento, hemos tratado de mejorarnos.

El reconocimiento de las propias virtudes

Si hablamos de mejorar o «superarse» (como se dice comúnmente), siempre nos imaginamos mejorar o superar «dificultades» o «defectos» personales. Seguramente hemos tratado de luchar contra esos aspectos negativos personales, y seguramente que en mayor o menor medida hemos logrado algunos cambios, alguna mejora personal. Esta fue, sin duda, una forma de conocerse y está bien. Pero ahora vamos a enfatizar en un trabajito un poco inverso (inverso en el procedimiento) al que hemos realizado hasta ahora.

Esto va a ser muy difícil…

Vamos a buscar reconocer en uno mismo las cosas interesantes. Vamos a detectar aquellos aspectos en uno que son interesantes, positivos.

Ejercicio:

Trabajo escrito personal.

El primer trabajo a realizar será anotar aquellos aspectos positivos, interesantes, que encontramos en nosotros mismos. Trataremos de trabajar sin pudor: «soy una persona interesante y, ahora, voy a hacer un listado de mis cualidades personales, de mis virtudes, de mis conductas positivas.»

¿Qué cosas son las más interesantes que yo reconozco en mí?

Esto incluso se podría poner en una escala, de las más a las menos interesantes…

En caso extremo, si a uno no se le ocurre nada, podrá consultar con otro y que desde afuera le señale las virtudes que ve en uno, lo más interesante….

Si son varios, mejor. Vamos a buscar el reconocimiento, no de lo que ha salido bien, sino que de lo que tengo de interesante.

Realiza una lista, lo más completa posible, de tus cualidades o virtudes.

 

Maximizar nuestras virtudes en el sentido de la acción

Cuando realizamos trabajos psicológicos o sociológicos como por ejemplo, el autoconocimiento, solemos poner énfasis en ciertas imágenes que tienen un peso negativo como pueden ser los problemas biográficos. Son situaciones que poseen gran realidad psicológica, inconvenientes o defectos que se sienten como un peso en las tripas, como un obstáculo en nuestra vida.

Las virtudes, en cambio, no tienen ese asidero, no tienen ese peso, son livianas como plumas. Los problemas son fácilmente reconocibles. Las cosas interesantes y las virtudes no tienen pulso y no suenan como reales. Por eso es fácil el reconocimiento de los problemas y tensiones, pero a la hora de encontrarse con virtudes es de difícil reconocimiento, como si no fuesen reales.

Queremos maximizar nuestras virtudes en el sentido de la acción ¿Cómo se convierten esas facilidades o ventajas en acciones? ¿Cómo sacarles provecho?

Si no les sacamos rendimiento, no sirven. Si a esas acciones les puedo dar rendimiento, bien. Si no, no son interesantes. Desarrollemos una estrategia vital apoyándonos en las mayores cualidades que hemos visto en el tiempo. Hay que darle volumen a esto. Que las virtudes rindan a la hora de la acción.

Organicemos una mínima estrategia para darle volumen a esas virtudes (por ejemplo, comunicar abiertamente, ser siempre empujador, moverme con libertad, transmitir optimismo, no dar nada por sentado, etc.)

Si no estamos aprovechando al máximo nuestras cualidades, si estamos distraídos, no estamos aprovechando al máximo nuestra potencia, estamos en un bajo rendimiento. Echémosle una mirada a esa materia prima y organicemos con ella una estrategia de conducta. Usemos las cualidades que tenemos.

Ejercicio

Trabajo escrito personal

Organizamos un conjunto de tácticas y lo maximizamos.

¿Cuáles son los comportamientos que multiplican, maximizan mis virtudes en la dirección de mi proyecto vida? ¿Cómo se relacionan con los demás? El proyecto de mi vida no acaba en mí sino que se relaciona con los demás porque no soy un ente aislado. Si hablamos de cualidades positivas, lo coherente es que la dirección de mi vida influya positivamente en los demás. Desde las virtudes es contradictorio enfocar un proyecto estrictamente egoísta e individualista.

Cuando hablamos de comportamientos nos referimos a cosas que se hacen, acciones físicas que podrían ser grabadas con una cámara de vídeo, y no a propósitos bonitos, por ej.: si mi virtud es ser reflexivo, no se tratará de reflexionar todo el tiempo, sino ir hacia los que me rodean y compartir con ellos mis reflexiones, de modo que se produzcan nuevas imágenes y, por lo tanto nuevas acciones.

Escribir esos comportamientos concretos (a modo de tácticas) que se deducen de mis virtudes.

 

Planificación a seis meses.

El interés ahora sería hacerse un proyecto donde uno pudiera poner en movimiento sus virtudes, ponerlas en dinámica, a funcionar, y en ese proyecto deberíamos ver cómo maximizar, potenciar, agrandar esas virtudes, no dejarlas ahí paradas sino hacer que crezcan.

Veamos antes algunas consideraciones.

Cuando planificamos nos marcamos objetivos, propósitos, y con esto uno se está haciendo cargo de su vida y de los ámbitos donde uno participa.

• Consideremos que si uno no se hace cargo de su vida otros lo harán por él. Así el protagonismo de la propia vida estará fuera de su control: uno se va dejando llevar, le van pasando cosas, uno decide o cuenta poco;
• que si uno no se hace cargo entonces anda perdido en cosas secundarias, buscando pasatiempos, distracciones. Esto sería como un ir viviendo;
• que si uno no se hace cargo la vida de uno marcha a meio gas, uno no aprovecha al 100% sus posibilidades. Puede ser que hasta ahora nuestro rendimiento haya sido bajo, casi vegetativo… Si no nos hacemos cargo, de un ir viviendo pasaremos a un ir muriendo.

Entonces, ¿Qué es hacerse cargo de las cosas?

Es comprometerse íntima y personalmente con algo.

Hacerse cargo es poner lo mejor de que se dispone en dirección de la planificación. Acomodar los mejores elementos con que se cuenta en esa dirección y maximizarlos.

Precondición del proyecto: el estilo

El tema más importante es cómo me voy a disponer.

El estilo es parte de la planificación que vamos a llevar adelante. Implica tener presente los mejores registros y una actitud en positivo.

Lo negativo está fuera de estilo. Hay que animar, entusiasmar.

Parte de la planificación es el estilo y éste es entusiasta, con espíritu, haciéndose cargo de las cosas.

El cómo me emplazo en un conjunto también es parte de la planificación. En la relación con otros, por ejemplo, uno no se pone a solucionarle los asuntos a los demás, pero sí puede mostrarles que se puede pasar por encima de los problemas, que esa persona también puede.

Es muy distinto cómo te interesas por el otro, si lo ves en positivo o en negativo. No es lo mismo mirar a la gente con ese interés de posibilidades abiertas, que con otro tipo de mirada.

Estamos hablando de un cambio de actitud, un cambio de comportamiento, un cambio para mejorar el modo de relación.

Ejercicio

En relación a todo esto, me hago las siguientes preguntas:

¿Tengo que hacer algún cambio en mi cabeza?
¿Tengo que cambiar mi emplazamiento o mi mirada?
¿Cómo me voy a posicionar?

Trazar un proyecto a seis meses:

Planifiquemos las actividades y también el estilo.
¿Cómo hago con mis virtudes para que mi planificación funcione?

Recomendaciones para proyectar esto de las cualidades a seis meses:

• Mejor un proyecto dislocado que razonable. Que sirva como imagen trazadora, se logre o no.
• Planificaremos incluyendo un estilo, un modo de hacer las cosas, una tónica, que será de positivización y de «buen rollo».
• Prestar atención a las secundariedades y a las distracciones como máximos peligros en el desvío de lo planificado.

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