¡Basta ya!

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La guerra de Ucrania, está sirviendo como justificación a las multinacionales, para especular masivamente con los precios de los productos básicos, así como los referidos a la energía y transporte mundial. La guerra de Ucrania podría haberse evitado si su presidente hubiera querido no hacer sufrir a su pueblo destruyendo una nación o si la Unión Europea hubiera dado los pasos necesarios para el acercamiento de Rusia y Ucrania en la Paz y así haber evitado lo que hoy está ocurriendo, una guerra económica mundial de especulación sin precedentes y con consecuencias imprevisibles para las poblaciones civiles.

 

Los presidentes de gobierno implicados, tanto en el conflicto directo como los que apoyan incondicionalmente a Ucrania, podrían haber parado por la vía diplomática esta locura bélica en la que estamos inmersos, donde los únicos beneficiarios son, sin duda, las empresas de armamento –que en los conflictos bélicos tienen su gran campo de negocio– y los políticos que con sus malas gestiones públicas achacan a la guerra impulsada por ellos mismos, las subidas de todos los precios básicos. Ha sido el plato perfecto para no tener que justificar sus errores y sus malas gestiones. Y mientras todo esto sucede, piden a la población civil que se apriete los cinturones, que bajen sus calefacciones y que ahorren energía. ¿Quién ha pedido al pueblo consulta para entrar en un conflicto bélico económico que se les ha escapado de las manos? ¿Por qué se ha entregado armas para matar, en lugar de la diplomacia y la paz? ¿Dónde están las manifestaciones que el Partido Socialista impulsó de No a la guerra, cuando ahora ellos mismos han entrado en una que ocasionará más pobreza y hambre en el mundo?

Pero esto no es todo. El apoyo a la guerra por la Unión Europea, ha nublado y borrado de sus objetivos la lucha contra el cambio climático, o esos otros conflictos bélicos de los que nadie habla y que se están cobrando la vida de miles de personas. Qué hipocresía y qué insensatez poseen los dirigentes de la Unión Europea, quienes no han sido elegidos por los ciudadanos y esos eurodiputados que bailan al son del tambor que más les caliente los sillones. Esa es la realidad. No hay democracia ni libertad de voto ni siquiera entre los diputados, senadores o eurodiputados que se deben a la obediencia de los intereses particulares de cada partido. El sistema político mundial debe de cambiar si queremos llegar a tener una sociedad con dignidad.

A todo esto, el asesinato de los pueblos indígenas continua de una manera vergonzante y sin escrúpulos, sin que los propios gobiernos les respete incumpliendo las leyes que los protegen, violando sus derechos constitucionales, arrasando a sus comunidades, negándoles ser ciudadanos y cortándoles toda ayuda, a su vez que los expulsa de sus territorios legalmente adquiridos y reconocidos por las leyes.

Hoy, y según ha notificado Survival International sin que saliera en ningún medio de prensa (están muy ocupados con Ucrania), miles de masáis han huido de sus hogares y se han refugiado en el bosque tras una brutal represión policial, al manifestarse contra los intentos del Gobierno de Tanzania de expulsarlos del Parque nacional del Serengueti, al objeto de tener más espacio para la caza de trofeos por personas extranjeras adineradas o el turismo masivo que sólo hace aumentar el grave problema contra los pueblos originarios, en un claro negocio entre el Gobierno y las distintas empresas implicadas en la explotación del Serengueti.

Survival International denuncia que el 8 de junio decenas de vehículos policiales y unos 700 agentes llegaron a Loliondo, en el norte de Tanzania, junto al parque nacional del Serengueti, para delimitar 1.500 kilómetros cuadrados de tierras masái como reserva de caza. El 10 de junio los agentes dispararon contra los masáis que protestaban por el intento de expulsarlos de sus tierras. Ha habido numerosos heridos y un muerto contabilizado por el momento, ya que no se sabe con exactitud el número de las victimas, pues ha existido una gran redada para intentar que ninguna imagen realizada en teléfonos móviles hubiera grabado la brutalidad de la policía, confiscando los aparatos móviles y deteniendo a numerosas personas.

¿Dónde está la Unión Europea que no solicita sanciones inmediatas contra Tanzania por la brutal represión a los masái? ¿Dónde están los políticos denunciando estos genocidios y crímenes de lesa humanidad? ¿Dónde están las imágenes que informen a los ciudadanos lo que les está ocurriendo a los masái para que nadie viaje a Tanzania en protesta por esta grave agresión?

Según Survival International en su comunicado de prensa, Alemania es uno de los principales financiadores de proyectos de conservación de la naturaleza en Tanzania y está muy implicado en la elaboración de políticas conservacionistas en el país, que han provocado la expulsión de miles de indígenas de sus tierras. La Sociedad Zoológica de Frankfurt, según Survival, financia a guardabosques y funcionarios, algunos de los cuales, según los masáis, han participado en los últimos desalojos. La empresa Otterlo Business Company (OBC), con sede en los Emiratos Árabes Unidos, organiza excursiones de caza para la familia real del país y sus invitados, por lo que desde estas páginas se solicita a la citada empresa que deje de organizar viajes a Tanzania en protesta por el acoso infame del gobierno a los masáis, verdaderos dueños de sus tierras.

Claramente, estamos ante un aceleramiento de acoso y genocidio a los pueblos indígenas para quitarles sus tierras y explotar los recursos naturales que en ellas se encuentran, ante las crisis que se avecinan a nivel mundial y la necesidad de remover la tierra en busca de minerales imprescindibles para que sociedades ricas puedan seguir subsistiendo, por ejemplo con los vehículos eléctricos que por un lado dicen ser ecológicos mientras miles de empresas ya están buscando como verdaderos topos los minerales necesarios para poder alimentar las baterías, a costa de la destrucción masiva de nuestra biodiversidad sensible planetaria.

Y esto no se refiere solo a los masái. Hace poco denunciaba lo que les está ocurriendo a los batwa en el Parque nacional de Kauzi-Biega en la República Democrática del Congo o el acoso directo a la Comunidad Indígena Qom en Formosa (Argentina). El Consejo Indigenista Misionero-Cimi denuncia que el gobierno Bolsonaro usa la guerra de Ucrania para avanzar en su proyecto de muerte contra los pueblos indígenas, usando una guerra privada y escondida ante los medios de comunicación que son muchas veces cómplices por el silencio de estos genocidios criminales, que a día de hoy continúan irremediablemente su avance violando sus derechos humanos. Esto sólo es un ejemplo de una larga lista de opresiones a pueblos originales que está siendo silenciada sin que se tomen medidas contra los gobiernos que lo realizan.

Los masái han sido las últimas víctimas para que ricachones del mundo entero puedan ir al Serengueti a matar a elefantes y leones sin pudor ni conciencia, o para esas largas colas de vehículos turísticos para ver a los animales sin percatarse que por su culpa, un pueblo ancestral muere y es reprimido para que el negocio del turismo o la caza siga llenando los bolsillos de los políticos y funcionarios de un país de por sí ya pobre. Por eso, es necesario que las operadoras de turismo cancelen los viajes a Tanzania y a la República Democrática del Congo, hasta que respeten a los masái y a los batwa como se merecen, con todas las garantías, y les entreguen sus territorios robados.

Es indignante y fuera de toda racionalidad, el comportamiento de los gobiernos y el pasotismo de la Comunidad Internacional que solo se interesa en ver lo que quiere y en un determinado momento, cerrando las puertas a la evidencia de los crímenes de lesa humanidad que se están cometiendo y el pasotismo de no hacer nada, cerrar los ojos y solo vocear cuando ven ponerse en peligro sus intereses personales. Este es el modelo político actual que se ha implantado en las sociedades del mundo. Hasta que no se cambie y difícil será, estaremos abocados a la destrucción de la sociedad humana, donde la ambición y el poder económico que utiliza a los políticos como marionetas absolutas, acabará con las democracias del mundo y nos envolverán en un caos absoluto de difícil salida. No es ciencia ficción, es una realidad y las generaciones futuras se encontrarán en un callejón sin salida.

Por ello, hace falta que la sociedad despierte y al grito de ¡basta ya!, sepamos coger el rumbo pacífico de la nave Tierra y llevarla a buen puerto para su reparación y de esa forma, una vez reparada, podamos surcar en paz y libertad, por los mares y caminos de nuestra propia evolución.

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